Ricardo Torres: Los límites de la identidad

Los límites de la Identidad.

Hola Odracir,

Esta semana ha sido una locura. No soy una persona que sienta una querencia especial por el ajetreo y la prisa (hay verdaderos fanáticos de la vida postmoderna y lo fast). Tal vez porque siempre he creído que el tiempo vivido debe ser tiempo bebido, masticado poco a poco, deglutido y digerido, para que acabe formando parte de ese amasijo de carne, sudor y esperanza que somos las personas.

Quiero contarte como he conocido a una persona que me ha vuelto a recordar lo importante que es repensarse cada día. Joaquín García Roca, filósofo, teólogo y Doctor en sociología por la Universidad de Valencia, tuvo la generosidad de compartir sus experiencias vitales y sus reflexiones de más de cuarenta años trabajando, estudiando y reflexionando sobre cómo hacer  y ser una sociedad mejor.

Sabes perfectamente que me interesan las cuestiones relacionadas con la identidad (individual y colectiva), pero pecaría de ceguera  -y humildad- intelectual sino fuera capaz de poner en tela de juicio precisamente el reverso de la propia Identidad. Joaquín García Roca me recordó que a veces en los tiempos que corren (modernidad líquida y mundo globalizado) tendemos a enfatizar “nuestra identidad”: de grupo, de pueblo, de cultura, de pensamiento, etc. Y no nos damos cuenta que ese mismo gesto, de auto-reafirmación, conlleva -sino se hace con el cuidado y las precauciones debidas- un sustrato de exclusión. Ceguera maldita y caprichosa que nos impide ver el rostro de un hermano.

No podemos enrocarnos en nosotros mismos. No es legítimo utilizar la palabra Identidad como si fuera un  aspis, como un hoplita aferrado a su hoplon. Cerrando filas frente al mundo. Ese otro mundo que no lo representa, no lo entiende y frente al cual sólo queda formar férreas, sólidas e impenetrables falanges. Ahí es donde se esconde el principal problema y límite de la Identidad mal entendida.  Escuchar a Joaquín García (Ximo, como a él le gusta que le llamen) me ha recordado la lectura que hice hace tiempo de Amin Maaalouf, Identidades Asesinas, donde nos advierte precisamente que el mirarse a uno mismo en clave identitaria es un paso previo para comenzar a mirar al mundo con los ojos bien abiertos para poder reconocernos los unos a los otros. No para comenzar a mirarnos el nostre melic!

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