
Fina León ha sido toda su vida maestra de matemáticas. Cuando se jubiló decidió introducirse en un mundo que siempre le había gustado: el de la agricultura, «aunque no soy agricultura profesional, no quería dejar perder los campos familiares y poco a poco he ido aprendiendo» manifestó en la jornada técnica «Análisis de alternativas en el sector hortofrutícola del Camp de Túria», organizada por la Fundación Cajamar, la Cooperativa Vinícola, el Ayuntamiento y la Comunidad de Regantes que se celebró el Jueves por la tarde en el edificio Multiusos de Llíria en un aforo lleno de agricultores de la Comarca.
Fina León se ha convertido en la primera mujer que entra a formar parte de la Junta de la Cooperativa de Llíria en toda la historia de esta Institución tradicionalmente de hombres. «De niña veía a mi padre cultivar melones, tomates, y la viña, de la variedad tintorera para hacer vino, ahora serían denominación de origen» comenta sobre el pasado. «Con mucho amor y consejos de agricultores de Llíria, y el asesoramiento de Belen Tamargo de la Cooperativa, he ido aprendiendo. Es un sector que está cambiando mucho, hay nuevas variedades, clemensoon, mangranas wonderful, aguacates hass, cultivos ecológicos. En algunos cambios me he equivocado, pero como dice el refrán de los agricultores, l’any que ve serà«.

Fina León protagonizó una mesa redonda con otras mujeres que encabezan proyectos agrícolas como Ma José Miquel Boix. Comercial producto ecológico de Anecoop y Regina Monsalve Mayáns. Directora I+D+i de Ecologicval y Presidenta del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de la Comunidad. Ninguna de las tres se ha querido rendir al abandono de la huerta y los campos «hay que devolver la ilusión a los jóvenes. Se necesita la unión de todos: técnicos, agricultores, cooperativas y también los políticos que defiendan los intereses de los agricultores en Europa, para devolver a los jóvenes la ilusión por cultivar la tierra y por esta profesión. Y hacerla rentable para que las nuevas generaciones puedan vivir de ella» comentó en su charla esta profesora de matemáticas enamorada del campo, quien asegura que «hay que cuidar la tierra, porque es el futuro».
Valencia es la Comunidad con más abandonos del campo de toda España. Ante este abandono de los campos, la ingeniera agrónoma, Regina Monsalve contó su experiencia para introducirse en este mundo: «Primero me empeñé en ser ganadera y recuperar una especie de oveja en peligro de extinción en el pastoreo en pueblos del interior. Hace unos años puse un nuevo proyecto en Huerta Sur donde intentan recuperar las tierras abandonadas de la zona de Torrent, Cataroja, Silla. En la actualidad dirige la I+D+i en la empresa familiar Ecologicval que también lleva una mujer, Pepa Torres. «El 80 % de las personas que trabajan en esta empresa tienen diversidad funcional y mujeres en situación de vulnerabilidad. Se les da una formación, y trabajamos con mucho amor. Es una pena que la gente joven no quiera trabajar el campo. Hemos demostrado que lo podemos hacer rentable. Además lo hacemos con mucho amor, ya que nos dedicamos a los «productos salud» como hinojos, estevia, buscamos alternativas a los productos tradicionales como los Frutos rojos, y hacemos productos elaborados de ellos, como mermeladas o jugos de granada. Es posible vivir del campo y con una responsabilidad corporativa que ayuda a mantener el cultivo ecológico de la Tierra y luchar contra el abandono de los campos» finaliza Regina que ha sido galardonada con el premio a la Excelencia en la Innovación para Mujeres Rurales otorgado por el Ministerio de Agricultura en 2016.
Tres mujeres que pese a las dificultades a las que han tenido que enfrentarse han dejado un poco de optimismo a la maltrecha situación citrícola en la Comunidad Valenciana.

















