Josep M. Jordan: Poema íntimos de Dulce Pérez Oliag

Hace un año tuve la oportunidad de comentar en este diario un magnífico libro que acababa de publicar entonces la profesora de yoga Dulce Pérez Oliag. Se trataba de La nueva metamorfosis, una novela corta cargada de energía positiva y buen humor. Una bonita fábula a favor de un mundo mejor. Pues bien, ahora la autora nos sorprende de nuevo con otro espléndido libro, en este caso de poesía: Momentos poéticos, publicado por Edeta editorial. ¿Cuál es el contenido y el mensaje de esta segunda obra?

Se trata de una antología poética en la que Dulce Pérez Oliag recoge un gran parte de los poemas que ha escrito a lo largo de su vida. Unos poemas bellos, sencillos y profundos, a través de los cuales se ha tratado de buscar a sí misma. Unos poemas que nos invitan también a sus lectores a acercarnos a nuestro interior y experimentar sentimientos y reflexiones similares a los de la propia autora.

Los poemas se combinan, además, con unos dibujos propios, llenos de magia, que nos hacen recordar a El principito, de Antoine de Saint-Exupéry. Y, en verdad, el poemario de Dulce Pérez Oliag, al igual que el del autor francés, tienen más de un punto en común, pues ambos tratan sobre el sentido de la vida, la amistad y el amor, con una exquisita sensibilidad.

A continuación, tataré de reflejar las sensaciones que me han transmitido, a modo de ejemplo, algunos de los versos de este libro, con el fin de animar a su lectura.

El poema “En el fondo del alma” me hace verme como un ser santo y malvado a la vez, sano y enfermo, blanco y negro, y me invita a aceptarme como soy y aceptar también a los demás. En el poema “Llegar” se habla del sueño de la infancia del que la vida nos hizo algún día despertar, pero también de la oportunidad de descubrir un mundo nuevo en nuestro propio corazón.

En el poema “Al sentido común” hay un canto al uso de este sentido, que nos puede ayudar tanto la vida cotidiana. Y en el poema “Mi mano en la tuya” hay un canto al verdadero amor, el que crea complicidad y comunicación, a pesar de las diferencias y los momentos difíciles. En el poema “Si me quieres” hay una reivindicación de autenticidad en el amor: “Si me quieres, / deja que sea quien soy, / no me juzgues”. Aparece una recomendación contracorriente en “Piensa bien y acertarás”, y una apertura al otro en “Alguien de mucho valor”: “Te siento cerca y / sé que importas mucho, / a mí me importas”.

En el poema “Ondas de bondad” hay una propuesta de vida: la irradiación de bondad. Y hay un apoyo para lograrlo en el poema “Estoy en la corriente del amor divino”, así como en el poema “La voz del corazón”. Hay un reconocimiento de formar parte de un todo en el poema “Desde el cosmos”, y una búsqueda de la identidad propia en el poema “Qué importante es ser como soy”. Por último, hay una preciosa plegaria en el poema “Vuelve a mi tu mirada”.

Son solo unos ejemplos escogidos por mí. Estoy convencido que cualquier otro lector o lectora encontrará diversos poemas que les llevarán a conectar con su propio centro o interior. Y dará por ello gracias a la autora, como también ahora lo hago yo.

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